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Si estás embarazada, presta atención a los síntomas que produce la presión arterial elevada. Sirve para evitar enfermarte y que tu bebé nazca prematuro.  

Por Sheyla Mosquera  

En cualquier parte del mundo, una mujer gestante tiene riesgo de padecer Preeclampsia (PE). Una complicación que se caracteriza por presión sanguínea elevada y exceso de proteínas en la orina.   

Aparece en un 3 a 5% de los embarazos y puede desarrollarse desde la semana 20 de gestación hasta 48 horas después del parto.

Además, provoca dolores de cabeza que no desaparecen, hinchazón, cambios en la visión y aumento repentino de peso.  Si tienes estos síntomas, acude a tu ginecólogo de inmediato. 

La PE es una enfermedad multisistémica que puede dañar tus órganos y los del bebé.  Se la asocia con hipertensión crónica, diabetes e insuficiencia renal. Pero en la mayoría de los casos aparece en mujeres sanas primerizas. 

Si la patología se presenta de manera temprana entre las semanas 20 – 34, la madre y su bebé corre peligro. Este podría nacer prematuro con riesgo de enfermar o morir.

“Por eso es importante que la gestante se  someta a una prueba diagnóstica en sangre”, según la doctora Melba Torres Córdova, gineco-obstetra y especialista en ginecología oncológica.  

La PE viene acompañada de presencia de proteínas en la orina –proteinuria- y suele diagnosticarse después de la semana 32.  

Los especialistas, agrega, la definen como una concentración de 0,1 g/L o más, en al menos dos muestras aleatorias de orina recogidas con un intervalo de cuatro horas o más, o como 0,3 g en un período de veinticuatro horas.  

 

🔗Preeclampsia, la prueba diagnóstica automatizada en sangre predice la enfermedad

Causas de la preeclampsia

No se conoce por completo las causas de la preeclampsia. Algunas teorías la asocian con invasión anormal del trofoblasto, las células que normalmente se convierten en la placenta. 

Cuando los vasos; es decir, su tejido crece de manera anormal, invade espacios que no le corresponde ocasionando alteración en la sangre.  Esto explica las anormalidades en la coagulación que llevan a la hipertensión arterial, indica la doctora Torres. 

Esa alteración provoca, además, daño en el endotelio (membrana interna que recubre nuestros capilares o vasos sanguíneos) y causa una mala adaptación cardiovascular. 

Debido a ello, el organismo responde con una elevada alza de la presión arterial, edema (hinchazón) de las extremidades inferiores, porque sale líquido fuera de las células e incluso hay proteínas en la orina. 

Ante esta lesión, dice Torres, se da un fenómeno inmunológico alterando los anticuerpos a manera de defensa. 

Se sabe incluso que existe una predisposición genética a padecer PE, es decir un marcador que está en los genes y el embarazo los activa.  

Pero existe más evidencia de que los factores de crecimiento angiogénicos, juegan un papel importante en el desarrollo de esta enfermedad.  Se refiere a las proteínas conocidas como: el Factor de crecimiento placentario (PIGF) y la tirosina quinasa  (sFIt-1). 

El PIGF es responsable de la función placentaria normal. Por lo tanto, del mantenimiento de un embarazo saludable.

Mientras que la sFIt-1 está asociada con la terminación del embarazo en las últimas semanas de gestación.

Los niveles circulantes de estas proteínas están alterados en mujeres que desarrollan preeclampsia.

La especialista concluye que una mala nutrición, dieta no equilibrada o el exceso en grasas puede contribuir al desarrollo de esta enfermedad. 

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