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La modelo ecuatoriana Solanda Santander de Orellana en el Paso, Texas, EE.UU.. Foto: Gabriela Valdez.

Una mujer que proyecta lo que tiene en su corazón, bella por dentro y por fuera, sin cirugías, y que disfruta la vida con las cosas más simples, siendo como es.  

Por Cecilia Alvarado

“La belleza física debe ir de la mano de la belleza interior y con una suficiente dosis de inteligencia”, es el lema de Solanda Santander de Orellana. Ella es una hermosa exempresaria guayaquileña que logra dar un giro de 180° a su vida revistiéndose de ama de casa, lo que disfruta en El Paso, Texas, EE. UU. 

Autosuficiente, sencilla, determinada, a los 34 años (hace 7) llegó a Texas, Estados Unidos, dejando atrás un sueño cumplido: la empresa que produce anuncios publicitarios para TV en Guayaquil, Ecuador. 

“Me encargaba de vender los servicios de mi compañía, viajaba mucho a diferentes ciudades, tenía reuniones casi a diario con ejecutivos del área de marketing, gerentes generales, agencias de publicidad, etc.”. 

Cuenta con sencillez que ser azafata era otro de sus sueños, así como ser modelo. Hizo un curso para azafata, pero por el requisito de la estatura no se hizo realidad. Esto no la amilanó. Aun así ella se siente realizada en todos los aspectos: como madre, como esposa y como hija. 

Al principio se le hizo difícil la vida en Texas por el idioma, la falta de amigos, “tener que dejar a la familia, la gran soledad que se siente cuando se deja el país natal, pero gracias a Dios el amor de mi esposo y de mi hijo hizo que la situación sea más llevadera”. 

Ama a los animales y la cocina 

Ella confiesa, muy segura de sí misma y con satisfacción, ser amante de la cocina y de los animales; lo segundo lo heredó de su padre. Por esta razón el amor por los animales juega un papel importante en su vida. Tanto así que adoptó a Rocky y a Maya, un perro y una gata que son parte de su familia, que se agrandó con la llegada de Brownie, otro perrito que adoptó recientemente. 

Por esa tendencia asegura que nunca podría relacionarse en ningún aspecto con una persona que no tenga respeto hacia estos seres. 

De igual manera, colabora con organizaciones sin fines de lucro que se encargan de los animales que no tienen hogar.  Esa inclinación por ayudar le transmite a su hijo, para que sea una persona de buen corazón.  

Empoderada en su casa 

Lo más interesante de Solanda Santander es que acepta de buen talante que pasó de ser una ejecutiva empoderada a una ama de casa, empoderada también, “pero ama de casa”, lo dice sonriendo porque no le gustaba al principio, pero poco a poco fue aumentando el amor por la cocina, por arreglar su casa, cuidar de su esposo, de su hijo, de los perros y la gata. 

Sobre la belleza física insiste en que debe ir de la mano de la belleza interior y con una suficiente dosis de inteligencia. Sin pena afirma sentirse bella por dentro y por fuera. 

Lo que es más, le gusta sentirse segura de sí misma, por eso piensa que a una persona mala de nada le sirve ser bonita en el físico, si lo que tiene en su corazón es algo negativo. También cree que la belleza abre puertas, pero esas puertas pueden permanecer abiertas siempre y cuando se es inteligente. 

Sus rutinas de belleza 

Solanda Santander de Orellana
Solanda Santander de Orellana. Foto: Gabriela Valdez

 

Solanda Santander tiene ciertas rutinas de belleza y de cuidado de la piel que a continuación enumeramos.  

  • Cuida mucho el cutis, el cabello y el cuerpo. No sale de su casa sin bloqueador solar. Puede olvidarse de todo menos del bloqueador, es un básico para la piel. En cambio, el maquillaje solo lo usa si tiene que ir a algún evento, una cena, o a comer con alguna amiga. 
  • Su carta de presentación es su cabello. Se realiza tratamientos continuamente. No se casa con ningún champú. Le gusta probar muchos. Lo lava cada 3 días y usa mascarillas antes del lavado. 
  • Empezó a hacerse el microneedling desde hace 3 años. Es un procedimiento facial que consiste en extraer la sangre, después de un proceso se extrae el plasma y se lo inyectan en el rostro. Es un tratamiento que se realiza cada 6 meses. También se aplica sueros, humectantes y mascarillas. 
  • No hay que pelear con la vejez, hay que envejecer con dignidad, sintiéndose bella en el interior y el resto viene solo. 
  • Es femenina y coqueta.  Le encanta ser así y no se ve siendo diferente. 
  • Hace ejercicios cada día. Sale a trotar con su perro una hora diaria, luego al llegar a su casa ejercita entre 30 y 45 minutos. No hace dietas, pero sí trata de comer saludable y de todo: “no me eximo de nada, pero también creo que me ayudan mis genes”. 
  • No va a los gimnasios porque no le gustan, los ejercicios después de correr los hace al aire libre, en el jardín de la casa. Ni la lluvia ni el frío la detienen. 
  • Sentirse bella físicamente es parte de amarse a uno mismo. “Me amo a mí misma, quiero vivir, me gusta cuidarme físicamente para tener una vida de calidad.  Si te sientes bella en el interior, créeme, te vas a sentir hermosa por fuera”.  
  • Sentirse hermosa es importante y decírselo a su pareja es necesario para ella, puesto que uno proyecta lo que tiene en su corazón y lo refleja en su cuerpo. 
  • Repite diariamente: cada día es especial, cada día es una ocasión especial para mí. 

Su madre, su modelo 

Solanda Santander con María Costavalo, su madre, en Parque Lago de Guayaquil. Foto: Francisco Santander.
Solanda Santander con María Costavalo, su madre, en Parque Lago de Guayaquil. Foto: Francisco Santander.

Su modelo a seguir y el ejemplo más grande que ha visto es su madre, de quien heredó su belleza. Desde que tenía 15 años comenzó a cuidar de su aspecto físico.  Le encanta la moda, el modelaje, la ropa, los zapatos. Todo ese mundo la vuelve loca. 

En esa época de quinceañera leía las revistas de moda y se decía que algún día sería modelo y cree con convicción que lo logró.  Cuando sus amigos le preguntan “cómo puedes caminar de esa manera en las pasarelas”, no tiene explicación, “solo me sale de manera natural. Lo llevo en la sangre”. 

Otra herencia de su madre es la actitud determinada para conseguir sus metas: “Cuando me propongo algo, lo cumplo”.  

Al supermercado va enjoyada, bien peinada, “me encanta estar superarreglada para mí misma y para mi esposo. Me gusta que al llegar del trabajo me encuentre hermosa. Mis amigas siempre me dicen que cuando van a salir conmigo tienen que arreglarse superbién porque se han acostumbrado a verme así y a mí eso me hace sentir bella. 

Así de sencilla es Solanda Santander: disfruta la vida con su familia aunque sea yendo al cine y comer popcorn, ese es el plan perfecto, lo más bello para ella. No necesita ir a restaurantes lujosos para sentirse feliz. Un viaje con ellos es lo mejor que le puede ocurrir. 

En otras palabras, tampoco necesita un psicólogo porque si amanece el día con un bajón se dice a sí misma cuán afortunada es: “puedo respirar, caminar, estoy sana, no estoy enferma… y mi estado de ánimo va cambiando en el transcurso del día”. 

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