Les escribo porque me encuentro en una situación que me genera mucha impotencia. Mis padres tienen 60 años de edad y se resisten a cuidar su salud. A pesar de que ambos todavía trabajan y se mantienen activos, me preocupa ver cómo descuidan su estado físico. Los dos tienen prediabetes. Incluso, mi mamá es hipertensa. A ellos les falta la fuerza de voluntad necesaria para dejar los dulces y los carbohidratos. Tampoco hacen ejercicio y comen a deshoras.
Mi mayor temor no es solo el presente, sino el futuro. Sé que una complicación seria (como un infarto, un derrame cerebral o el avance de la diabetes) podría cambiarles la vida por completo. Aunque hoy son independientes, me aterra la posibilidad de que se enfermen de gravedad y se conviertan en personas dependientes, una situación para la que ninguna familia está preparada. Tengo 27 años y estoy construyendo mi propio hogar. No quiero que mis padres padezcan enfermedades que pueden evitarse.
Me gustaría que esta carta sea respondida por un médico geriatra que nos ayude a entender cómo manejar el cuidado de padres mayores:
1- ¿Por qué a los adultos mayores les cuesta adoptar hábitos saludables? ¿Es solo un problema de falta de voluntad o hay factores psicológicos y culturales más profundos que yo no estoy viendo?
2- ¿Cómo puedo intervenir con mis padres sin que sientan que les estoy quitando su autonomía o tratándolos como si fueran niños? A veces siento que, entre más les insisto, más se resisten.
3- Desde el punto de vista geriátrico, ¿cuál es el verdadero impacto de no frenar a tiempo la prediabetes y la hipertensión en la tercera edad? ¿Qué tan real es mi temor de que pasen de ser personas activas a dependientes por estas causas?
5- En personas de más de 60 años que siguen trabajando, ¿el estrés laboral puede influir en que busquen refugio en la comida o los dulces
¿Cómo se puede manejar eso? Si ellos se niegan a escuchar mis consejos, ¿cuál debería ser mi siguiente paso como hijo? ¿Cómo puedo lograr que acepten la guía de un especialista en geriatría y bienestar familiar y conseguir una verdadera prevención de la dependencia?
Alfredo,
Guayaquil – Ecuador
RESPUESTAS:
Estimado Alfredo, entiendo la preocupación y la impotencia que sientes en este momento de tu vida cuando te preguntas: ¿Por qué mis padres se resisten a cuidar su salud?
Es muy noble de tu parte querer asumir con amor el cuidado de tus padres mayores, en especial ahora que estás construyendo tu propio camino y buscas la forma de fomentar hábitos saludables.
A continuación, daré contestación a cada una de tus inquietudes para ayudarte a comprender y sobrellevar esta situación de la mejor manera.
1- Te digo que no solo se trata de los hábitos alimenticios. En relación con la salud en la tercera edad, es difícil adaptarse a una serie de cambios que implican asimilar el paso del tiempo, por mil y una razones, sobre todo cuando la persona es muy independiente y siente que se la quiere dirigir porque está envejeciendo. Además, recuerda el dicho: “Genio y figura, hasta la sepultura”.
2- Efectivamente, mientras más insistes, más se resisten. ¿Cómo puedes intervenir? Buscando a alguien que tenga ascendencia sobre ellos: algún familiar, un amigo de siempre, o un colega y compañero de trabajo con el que puedas canalizar tus inquietudes acerca de su salud y alimentación.
3- El impacto de no frenar las patologías es crítico para la prevención de la dependencia. La diabetes es una enfermedad metabólica que trae graves complicaciones cuando no se mantiene a raya con un régimen nutricional y rutinas de actividad física. En cuanto a la hipertensión, también es necesario seguir un plan médico que les permita vivir hasta una edad avanzada con total estabilidad.
4- El estrés laboral influye en la búsqueda de dulces, aunque diría que no es la única causa. El consumo de dulce es un hábito que nos acompaña desde la infancia, sobre todo a los ecuatorianos. ¿Cómo manejarlo? Hay que hacerles saber que existe una corriente nutricional orientada a la «comida sana» con la que —como su nombre lo indica— se juega con los sabores. En ese menú encontrarán opciones saladas o dulces exquisitas que no elevan el azúcar, el colesterol ni los triglicéridos. Se darán cuenta de que todo consiste en la forma de preparar y utilizar los nutrientes que la naturaleza nos ofrece.
5- ¿Cuál es tu siguiente paso? Sugerir la visita a una nutricionista o acudir a un especialista en geriatría y bienestar familiar por intermedio de otra persona. También es importante aprender de esta experiencia en beneficio propio, pues el envejecimiento de los padres es el mejor espejo para elegir cómo queremos vivir esa época. Este es un fenómeno universal e individual, y podemos escoger cómo llegar a él con la mejor calidad de vida.
Dr. Aldo Guevara D’Aniello
Geriatra y Gerontólogo
Teléfono: (+593) 99-951-3229
Correo: contacto@bienestarconestilo.com

